Se quedó mirándolo fijamente, sin parpadear. Él, algo nervioso, solo logró sonreír para intentar simular sus nervios. Entonces ella suavizó la mirada y una sonrisa se dibujó en sus labios.
— Reíste.
— ¿Por qué tan sorprendida?
— Pensé que nunca más te vería sonreír.
— Siempre sonrío cuando estoy contigo.
— Desde hace mucho que no, me siento una carga para ti.
— Nunca serás una carga, te sigo porque te quiero.
— ¿Y si cometo errores que no puedo arreglar?
— Seré tu líquido corrector.
— El líquido corrector deja huellas, no lo elimina completamente.
— Nada puede ser eliminado completamente.
Los errores son parte de la vida y no se pueden borrar, se pueden corregir. Nuestras acciones siempre quedan marcadas con tinta, pero si le ponemos mucho esfuerzo, podemos lograr que la persona con la que nos equivocamos nos preste un poco de líquido corrector y cambiemos el curso de la historia. Los errores con marcas permanentes en los corazones de las personas con las que nos equivocamos y en nuestros corazones mismos. Todos podemos equivocarnos, pero la actitud que tomemos frente a cada uno de nuestros errores es lo que realmente nos diferencia.
